Practica cinco minutos de meditación al día
Cuando se trata de salir de la rutina y ejercitar los músculos espirituales, nada le gana al poder de la meditación. Ser paciente y poder poner la mente en blanco no son requisitos para practicarla, ya que construir esa paciencia poco a poco es justamente su propósito. Meditar a diario, aunque sea por poco tiempo, hará que te sientas más tranquila y contenta. Una buena guía es el libro La Alegría de Vivir, que te explica cómo meditar en casa.
Respira como los bebés
Respirar es la terapia más simple que hay para mejorar nuestro bienestar, ¡y es gratis! Sin embargo, todos la damos por sentado y la ignoramos. Respirar profundamente relaja, y observar el proceso es una manera de meditación, ya que enfoca nuestra atención hacia adentro. Inhala contando hasta 10, inflando primero la barriga, las costillas, y por último el pecho. Revierte el orden al exhalar. Repítelo 10 veces y notarás la diferencia.
Di gracias más seguido
En su libro La Magia, Rhonda Byrne explica que la gratitud puede cambiar tu vida por completo. Al enfocarte en las cosas maravillosas que tienes, en vez de en lo que no tienes, empiezas a ver el lado bueno de la vida y atraes más cosas positivas hacia ti. Para fortalecer tu gratitud, escribe 10 cosas por las que te sientas agradecida cada día. Concéntrate en el sentimiento de gratitud mientras escribes, y deja que la magia suceda.
Presta atención a lo que comes
La comida es una metáfora de nuestro mundo interior. Si comes de manera ordenada y calmada, es probable que tu mente y espíritu se sientan también calmados y en orden. Lo opuesto también es cierto. Prestar atención a lo que comes, y a la manera en que lo haces (calmada, compulsivamente, con culpa) es una buena manera de enterarte de lo que está pasando en tu interior, y de empezar a trabajar en lo que necesites mejorar.
Sé selectiva con la música que oyes
En Los Mensajes Ocultos del Agua, Masaru Emoto describe el efecto que tiene la música en el agua. Cuando es expuesta a música clásica, forma bellos cristales al ser congelada. Por el contrario, el heavy metal hace que adquiera estructuras caóticas. Si hasta el 75 por ciento del cuerpo es agua, imagina el efecto que tiene en ti la música que oyes. Si quieres sentir paz, guía a tu cuerpo en esa dirección con música relajante.
Usa la sabiduría online
¿Estresada por el ajetreo diario? No te preocupes, la tecnología te puede ayudar. En estos tiempos no es necesario ir a la cima de una montaña para encontrar un maestro espiritual. Muchas páginas web y aplicaciones para teléfonos cumplen esta labor, mandándote sabios recordatorios sobre lo que realmente importa en la vida. Positively Positive, The Daily Love, Deepak Chopra y Gabrielle Bernstein son algunas páginas que puedes seguir.
Da más de ti
Suena paradójico, pero el mejor regalo que te puedes dar es compartir más de ti con los demás. Al dejar de vivir de manera egocéntrica y poner tu energía en otra persona, creas un espacio interior que te ayuda a ver la vida con objetividad, a resolver problemas, y a sentirte mejor. Los maestros de Kabbalah enseñan que cuando cuidas a los demás, el universo te cuida a ti, así que siempre que puedas ayudar a alguien. Simple y efectivo.
Muévete
Hacer ejercicio ayuda a mejorar tu salud y a que te quede bien la ropa. Lo que no todos saben es que también es una manera efectiva de mejorar la salud espiritual. Al ejercitarte liberas estrés y produces hormonas que te hacen sentir bien, y esto te mantiene más serena ante los retos de la vida. Cuando estás en paz, es cuando sale a la luz tu yo interior, así que hacer de este estado de ecuanimidad un hábito, te ayudará a estar en contacto con tu verdadera esencia.
Recibe un masaje más a menudo
Cuando tengas ganas de recibir un masaje, tira la culpabilidad por la ventana y háztelo. Ser tocada por manos expertas es un tratamiento espiritual que te ayudará a vivir una vida más plena, y no deberías considerarlo un lujo. La negatividad suele quedarse atrapada en distintas partes del cuerpo, y se manifiesta como músculos tensos y dolor. Al soltar esos músculos con un buen masaje, se dejan ir también esos sentimientos atrapados.
Sal de tu zona segura
Hacer sólo las cosas a las que estas acostumbrada y que no significan un reto para ti es muy cómodo, pero si vives siempre en estas “zonas seguras”, tu avance espiritual no será completo. Al ponerte en situaciones ligeramente incómodas que normalmente quisieras evitar (por ejemplo, hablar con una persona que te cae mal, o ir a una fiesta donde no conoces a mucha gente), debilitas a tu ego y a sus ideas falsas acerca de ti y de los demás.